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domingo, 1 de abril de 2012

Reportaje de la Saga Vanir en El Periódico EL MUNDO

El otro día salió publicado en El Mundo un artículo sobre mí y la Saga Vanir. El titular era muy llamativo: "La heredera de Stephenie Meyer". En él hablaban del fenómeno Vanir, de lo rápido que ha crecido en poquísimo tiempo, de que sea un best seller en España, de que se vaya a publicar en otros países, del fenómeno fan que hay a su alrededor... (Adjunto el artículo abajo).



Obviamente, que te comparen con una escritora que ha creado un fenómeno mundial (aunque sea juvenil) es un halago muy bien recibido. Yo admiro a Stephenie Meyer. Creo que es una escritora que logró transmitir en su saga Crepúsculo sus creencias religiosas y lo hizo de un modo que a nadie le pareció ofensivo ni sugestivo: casarte antes de tener relaciones sexuales, tener hijos dentro del matrimonio, estar con esa pareja eternamente... Todo eso mezclado con vampiros y hombres lobo, y con un romance entre la chica que se creía un patito feo y torpe y un vampiro buenorro con problemas de autocontrol, propició un fenómeno único como el que hemos vivido.
Pero esa historia es una historia juvenil. Esos libros son unos libros juveniles.
No deja de ser unas novelas de amor entre adolescentes (no olvidemos que Bella se casa a los diecinueve y es mamá a esa edad) y que Edward será eternamente un menor de edad de 17 años. Es una historia que, al convertirse en algo muy popular, ha propiciado que muchas mujeres adultas, trabajadoras, independientes, casadas, mamás y abuelas (mujeres sobre todo) lean esa saga por la carga romántica de la historia. Para muchas, la saga Crepúsculo se ha convertido en toda una revelación, en una moda y es una especie de Biblia del amor.
Lo que no saben es que, una saga juvenil como Crepúsculo, es la ante sala (más bien light y muy comedida) de lo que puedes encontrarte en las novelas románticas adultas, aquellas que son para hombres y mujeres que no temen a leer las cosas como son, y que te dan justamente lo que estás deseando leer en secreto, que te llenan por completo, pero que ni siquiera sabes que existen o las has obviado (por muchas razones) cuando has ido a tu librería.
Craso error. Os estáis perdiendo un mundo fascinante. Olvidaos de la romántica de antes, de la rosa y sentimental. Ha llegado la "new romantic novel evolution" (Toma término que me he inventado, y encima en inglés. Jajajaja). Novelas que se convierten luego en debates entre maridos y mujeres, estimulan las relaciones, te hacen soñar y creer en el amor apasionado y encima las tramas no son nada desdeñables, porque además, puedes enriquecerte culturalmente en una novela romántica... Porque no solo hay sexo y amor, señores (sí, en todos los casos es amor idealizado y lleno de estereotipos bellos, pero el amor es amor se disfrace como se disfrace. Y en su defensa diré que a los humanos nos gusta lo bello, no voy a descubrir yo ahora el mundo. No es culpa nuestra que ellas y ellos sean hermosos). Hay muchas otras cosas que hacen que sea un género único y maravilloso. Un género que es tan bueno como el chocolate y, además, no engorda.
Digo esto porque, los que nunca han leído un libro romántico (por estar bajo el influjo de esos prejuicios originarios heredados, seguramente, de un hombre o una mujer amargad@, o de alguien que censuraba el sexo a los ojos de Dios), siempre tenderán a compararte con otros libros u otras autoras más punteras, porque es lo único que conocen, ya que nunca han cogido una novela de amor, y esa será su referencia. Este artículo de El Mundo está dedicado a la Saga Vanir, y lo comparan con Crepúsculo y afirman que soy la heredera de la Meyer no porque mis libros y los de ella sean iguales: comparan el fenómeno. Me podrían haber comparado con Kenyon o con Ward, porque ellas y yo tocamos el mismo palo, pero lamentablemente y para sorpresa de más de un@, por si no os habíais dado cuenta los medios literarios hacen caso omiso de la literatura romántica adulta y la verdad es que ni siquiera conocen a estas grandísimas autoras. Y si tuvieran que compararme con alguna de ellas, seguro que lo harían con Anne Rice, porque es la más popular generalmente entre el ciudadano de a pie dentro de las novelas góticas y románticas de vampiros, y aun así, también estaremos de acuerdo en que mi saga y la de ella tampoco tienen nada que ver.
Sin embargo, la Saga Vanir está cambiando muchas cosas. Está propiciando que en España se hable del género, está saliendo en medios y está llamado la atención de otros países. Y esa es una excelente noticia para todos nosotros. Para los que valoramos el género y lo hemos leído desde siempre.
Por esa razón me han comparado con Meyer, por todo el movimiento que hay detrás porque, hasta ahora, en España no tenían referencia de otra saga que haya logrado algo así y que encima sea adulta. Sí, hay muchas sagas, y muchas lectoras siguen esas sagas, pero solo en círculos de romántica. Son lectoras asiduas al género que están al día de todas las novedades y lanzamientos editoriales. En cambio, el mundo Vanir empieza a ser conocido por otros lectores que nunca habían tocado un libro de esta temática adulta. Ahí está el éxito. Y eso sí que me honra porque nunca me han gustado las sectas. Me honra la comparación con Meyer, pero más me alegra acercar el género y cambiar la opinión de los que rechazaban este tipo de libros.
Detrás de la Saga Vanir hay mucha ilusión, y hay sobre todo ganas de trabajar. Me he rodeado de gente emprendedora como el director editorial Valen Bailon, personas que son capaces de materializar los sueños y de hacer cosas únicas y diferentes. Tengo una gama de lectores de edades diferentes, pero todos tienen algo en común; están ilusionados con mis libros y han creído en mi historia, y juntos la han hecho realidad. Ahora, ya nada de esto es mío. Obvio que soy su creadora y la escritora, pero cuando algo trasciende más allá de los libros y tiene el poder de movilizar a tanta gente, esa historia ha cobrado vida y deja de ser exclusivamente tuya.
El reconocimiento personal nunca me ha llamado la atención, ni me ha interesado. Creo que si alguien consigue algo positivo, tiene que servir solo para abrir la puerta también a los demás y para mostrar el camino. Pero me gusta cambiar la opinión de la gente y darles algo que tergiverse sus ideas preconcebidas, eso sí. La romántica adulta da mucho más que los libros de otros géneros (y sin menospreciarlos eh, porque yo leo mucho de todo), y más aún si es un libro romántico verdaderamente bueno (que no todos son buenos, claro). En la realidad en la que vivimos, el amor, la fidelidad, los valores, la amistad e incluso el sexo, han perdido el valor dentro de los pilares de nuestra sociedad. Parece que nada de eso sea importante y es muy triste. Tenemos que hacer cosas que nos devuelvan las ganas de creer en todo eso de nuevo.
Mi consejo es: Leed. Y leed libros que os hagan sentir bien, que os hagan pensar. Leed novela romántica, fantástica, contemporánea, pero empapaos de esas historias llenas de esperanza y de aceptación. Llenas de amor (idealizado o no). Leed y cambiad vuestra perspectiva y también vuestro estado anímico. En el mundo ya hay mucha pena y tristeza como para leer también cosas que nos depriman más. Las noticias, nuestro día a día... Suceden cosas horribles en todos lados... La CRISIS es general en todos los aspectos. Para no sucumbir a esa niebla, a ese estado gris y depresivo, yo os recomiendo que (además de moveros, hacer ejericio y ser dinámicos), lejos de hacer la vista gorda a todo lo malo que nos rodea, aprovechéis vuestro tiempo libre, y no para amargaros con lecturas que no os darán nada. Haced trabajar vuestro cerebro con historias llenas de luz, diversión, sentido del humor, esperanza y AMOR. Mucho AMOR. Y eso solo lo tienen las novelas románticas adultas.

¡Mordiscos!

Lena Valenti

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